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Director General Daniel Oppenheimer

Director General Daniel Oppenheimer

Ajdut Informa Nº705

RAV ISRAEL LIPKIN (Salanter)
Rav Israel tenía una aguda sensibilidad por las necesidades de las personas. Por lo tanto, aconsejó a sus alumnos que el mayor cuidado para hornear las matzot shmurot (una tarea que requiere mucha atención) es tratar con cuidado a las mujeres viudas y pobres que trabajan preparando la masa...

 

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Ajdut Informa Nº704

DESPUÉS DE LA TORMENTA (V)
El edicto que creó el Vaad facultaba a los judíos a elegir sus propios jueces y el rabino en jefe ejercía en su jurisdicción de conformidad a la ley judía. Si un judío desobedecía las decisiones de los líderes espirituales, se le daba un mes para arrepentirse, so pena de pérdida de sus bienes confiscados para el tesoro real. El Gran Rabino era responsable sólo ante el rey, pero no a otra autoridad o los tribunales.
El concejo funcionó hasta su disolución en 1664 por Stanislav Augusto, el último rey de Polonia.
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Educacion - compilados

LA TAREA MAS DELICADA

Educacion de nuestros hijos

 el Simjat Jaím (alegría de vivir). Simjat Jaím no es un “viva la pepa”, “da todo lo mismo”, “¡qué problema te hacés!”, etc. Quien logra proceder con alegría de vida reconoce plenamente los obstáculos y la gravedad de los impedimentos con los que se encuentra, pero advierte, al mismo tiempo, todos los factores favorables que le suceden (cosa que no hace mucha gente), principalmente el obsequio Di-vino de la vida en sí, sumado a tantas cosas más de las cuales perdemos conciencia de su presencia.

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KELM Imprimir E-mail
El Musar, en aquel entonces, era aún el patrimonio y la preocupación de pocas almas nobles y selectas, y todavía no había llegado a convertirse en un movimiento. Pero los alumnos del Alter de Kelm penetraron en las Ieshivot y las conquistaron.
Iniciaron una revolución. Introdujeron una nueva visión del mundo y estamparon a las Ieshivot un molde nuevo. Se introdujo un horario diario para el estudio de Musar en el plan de estudios de cada Ieshivá.

 

Ajdut Informa Nº699

El pequeño pueblo de Kelm se encuentra en Lituania (al oeste de Kovno) y en su momento era mayoritariamente un poblado judío.
Para el alumno judío que estudia en una Ieshivá, el nombre Kelm simboliza uno de los centros de estudio más importantes de la pre-guerra, y la cuna del estudio del Musar.
El Talmud Torá (así se denominaba la Ieshivá) de Kelm era dirigido por
Rav Simja Zisel Ziv sz”l, uno de los alumnos directos del afamado Rab Israel Lipkin (Salanter) sz”l, quien también era conocido por el título de “Alter” (o Saba) de Kelm.

Su juventud
El Alter de Kelm nació en 5584 (1824) en Kelm. Ya en su Bar Mitzvá, hizo un Sium, habiendo completado el Seder de Nezikin.
Durante su juventud estudió con su padre, el Daián (juez) de Kelm. Su madre, Jaia, era descendiente del Rav Tzvi Ashkenazi, el famoso “Jajam Tzvi”.

Después de contraer matrimonio, viajó a Kovno donde fue discípulo y estuvo muy estrechamente vinculado a su maestro, Rav Israel Lipkin, quien lo consideraba el gran sabio de entre sus alumnos. Combinaba la soledad meditativa con el estudio intenso, durmiendo un total de dos horas y media al día.

Entre los alumnos destacados de Rav Israel Salanter estaban Rav Itzele Blazer (“Peterburguer”), el Rav Naftali Amsterdam, el Rav Eliezer Gordon, el Rav Ierujam Perlman y Rav Iacov Iosef. Rav Israel envió al Rav Simja Zisel a Zhagory, para fortalecer el Bet HaMusar (casa de estudio de Musar), que se había establecido allí.

En ese momento, Kalman Zeev Wissotzky (que más tarde se hizo famoso como el mayor magnate del té) que vivía en Zhagory era otro de los alumnos de Rav Israel. Wissotzky había estudiado en la Ieshivá de Volozhin y se había vuelto muy rico teniendo muchas conexiones en los círculos gubernamentales. Era un gran defensor y benefactor de causas judías.
Cuando Wissotsky decidió trasladarse a Moscú, el Rav Israel instruyó a Rav Simja Zisel que lo acompañara, por temor a que la mudanza a Moscú pudiera tener un efecto negativo sobre la espiritualidad de Wissotzky. Así fue que Rav Simja Zisel se trasladó a Moscú, donde vivió durante los próximos dos años.
Tras su estadía en Moscú, Rav Simja Zisel, y decepcionado por la conducta de ciertas personas allegadas a Wissotzky, se trasladó a San Petersburgo, la ciudad más grande de la Rusia zarista. Después de pasar casi un año allí, los dirigentes comunales trajeron a Rav Simja Zisel un documento firmado por todos que lo nombraba rabino de la ciudad. Sin embargo, él no estaba dispuesto a aceptar el cargo, y propuso que su compañero de la Ieshivá en Kovno - Rav Itzele Blazer - sea nombrado para el cargo.

El “trabajo interno”
El Alter de Kelm, invirtió aun más energía en la formación de su propio carácter, que en el desarrollo de sus discípulos.
En cierta oportunidad dijo a un maestro: “es común que cuando el educador reprende a un alumno por segunda y tercera vez y éste no obedece, que el maestro se enoje. Sin embargo, ese docente también debe reflexionar acerca de sí mismo, sobre si logró corregir sus defectos solamente en dos o tres intentos...”.
Pidió a una persona que había enviado una carta dirigida a él, encabezándola con el título
“Rav Simja Zisel, quien ilumina los ojos de la diáspora”, que se abstenga de epígrafes que sólo le causan vergüenza: “es suficiente con el título ‘Rav’, tal como se dice a todo hombre, por ser autoridad en su casa”...

Era físicamente débil, tan así, que elegía un etrog pequeño, para que no le pese demasiado durante el servicio de Halel en Sucot. Un profesor dijo que desde lo físico no había expectativa de vida para el Alter, y que solo se mantenía vivo por el ímpetu de su espíritu.
Sin embargo, no se permitía a sí mismo más de una hora de sueño al día. Y, aun así, se reprochaba antes de retirarse por quedarse dormido “como un caballo”. Cuando finalizaba esa hora, saltaba de la cama rápidamente para no “hundirse en la ociosidad”.
Ayunaba frecuentemente y, en un acto de auto-control, después de sus ayunos, comía pescado con muchas espinas para frenarse en el acto de comer.
Había cierto alimento del que se abstuvo toda su vida, porque sentía que tenía una “debilidad” por él.
Cuando sufrió de dolor en sus pies, examinó sus hechos y descubrió su “pecado”: una vez había acudido más rápidamente de lo que creía correcto al ingresar a la Sucá...


Pidieron una vez a su hijo y a su yerno, quienes siguieron sus pasos, que describan a Rav Simja Zisel.
Rav Najum Zeev Ziv respondió que el comportamiento de su padre se comparaba al de un hombre al que se le sostenía una espada afilada en la garganta, y que sentía que cualquier movimiento de descuido podría costarle la vida.
Rav Tzvi Hirsch Broide dijo que su suegro se parecía a un entrenador de animales que está en una jaula domando al leopardo feroz, y nunca se puede dar el lujo de distraer su atención siquiera por un segundo.
Es así como el Alter de Kelm mantenía control constante sobre su voluntad y sus pensamientos. De noche se acordaba todo lo que había pasado por su mente durante el día y lograba examinar cada pensamiento de manera crítica.

La Ieshivá de Kelm
A mediados del 1800 el movimiento de la Haskalá (iluminismo) fue incursionando en la judeidad lituana. Para combatir esto, Rav Simja Zisel decidió iniciar el “Talmud Torá” de Kelm. En aquel momento Rav Simja Zisel tenía casi cuarenta años de edad.
Fundó el
Bet HaTalmud para un grupo selecto de alumnos. Ese sitio se convertiría con el tiempo en la escuela preparatoria para la mayoría de los maestros de musar.
Aunque nunca el número de alumnos superó los treinta, se hizo mundialmente famoso.
Se hacía hincapié en la calidad.

El Talmud Torá abrió sus puertas aproximadamente en el año 1862 y atrajo a alumnos jóvenes, principalmente de trece y catorce años de edad. Rav Israel Salanter, maestro de Rav Simja Zisel, le había enseñado la importancia de Musar, por lo que en el Talmud Torá no se tenía como propósito único fortalecer los conocimientos de Torá de los alumnos, sino dar forma a su personalidad y desarrollar sus rasgos de carácter utilizando el método de Musar.


Rav Simja Zisel también introdujo temas generales como la geografía, matemáticas e idioma en el programa del Talmud Torá. Estas materias eran estudiadas durante tres horas al día, algo que no tenía precedentes en las Ieshivot tradicionales lituanas. Rav Simja Zisel no consideraba estos estudios generales como un “mal necesario”, sino que sostenía que dichos estudios ayudarían a “vivir mejor” y también “permitirían una mejor comprensión de las enseñanzas religiosas”.


En 1872, Rav Simja Zisel compró una parcela de tierra y erigió un edificio para el Talmud Torá. Sin embargo, pocos años después, el Talmud Torá fue denunciado por los “iluministas” a las autoridades, que empezaron a controlarlo de cerca. Rav Simja Zisel decidió iniciar la Ieshivá en otro sitio, y se restableció en Grobin. Allí se ocupó de la compra de un magnífico edificio, situado en medio de un amplio jardín.
Rav Simja Zisel sufría de problemas de salud, que lo obligaban a pasar largos períodos en su casa, que estaba en Kelm. En 1881 regresó definitivamente a Kelm, dejando a su hijo, el Rav Najum Zeev Ziv para liderar el Talmud Torá en Grobin.
Los jóvenes de Kelm y alrededores acudieron, pues, en masa a estudiar con Rav Simja Zisel y la ciudad volvió a ser un centro de Musar.


Desde su casa de Kelm, el Rav Simja Zisel seguía desempeñando un papel en el funcionamiento del Talmud Torá en Grobin. Esto, sin embargo, comenzó a ser demasiado difícil y Rav Simja Zisel decidió cerrar la Ieshivá.
Rav Israel Salanter estaba en desacuerdo con la idea (“cerrar el Talmud Torá es similar a la destrucción del Bet HaMikdash”) y el Talmud Torá se mantuvo abierto en Grobin hasta 1886. En ese año, empeoró la salud Rav Simja Zisel y los médicos le advirtieron que había un peligro real para su vida, si seguía esforzándose por el funcionamiento de la Ieshivá en Grobin. En este punto, el Rav Simja Zisel se vio obligado a cerrar el Talmud Torá en Grobin.

Con el cierre del Talmud Torá de Grobin, el foco de su trabajo cambió de nuevo hacia Kelm, que desde aquel momento retomó su prominencia anterior. Rav Simja Zisel estableció un grupo que era conocido como “Devek Tov” (el buen pegamento), que incluía a sus mejores alumnos, con quienes compartía una relación especial y trabajaba en la escritura de sus enseñanzas, tarea que requería más fuerza de la que él tenía.

El pensamiento de Kelm
Su enfoque se puede describir como un conjunto de tres principios rectores:
1. Uno debe involucrarse emocionalmente en sus estudios, sean alegres o tristes.
2. Uno debe preguntarse después de cada cosa que aprendió: “¿Qué pensaba yo antes, y qué distinto sé yo ahora?”
3. El estudio siempre debe profundizar más allá de los aspectos externos y llegar a la esencia del tema.
El Rav Simja Zisel enseñaba que el mundo entero es un gran “aula” donde uno puede aprender a mejorar su carácter y aumentar la creencia en D”s.

La personalidad y el comportamiento de la persona deben atravesar un proceso de refinación y pulido.

El Alter se mostraba muy crítico y exigía perfección en sus alumnos.
En cierta ocasión vio a un alumno “soñar” durante la hora de estudio, y perdió toda esperanza en cuanto al futuro del estudiante, porque percibió que éste no podía “vencer su curiosidad”.

En otra oportunidad se vio sacudido porque vio a un alumno saltar una alambrada, a pesar que no era muy alta: pues... si una valla no podía detenerlo - ¡qué le impediría deshacerse de
todas las restricciones (morales)!

Kelm fue la sede de su “laboratorio”, donde rebalsaron sus ideas.
Allí, su concentración y el ejercicio de la profundidad de la mente, junto a una excepcional brillantez y un sentimiento profundamente emocional de lo moral, produjeron miles de ideas penetrantes, cada una con un mundo de significado en sí misma, expresando un enfoque que afectó profundamente a los que serían los futuros líderes del movimiento del musar, de los cuales la mayoría fueron sus alumnos, y los pensamientos del Alter, en consecuencia, generaron la formación de sus ideas.

En una reunión de rectores de universidad en Alemania en la que se reunieron para establecer las asignaturas correspondientes a cada facultad, uno de los participantes mencionó que existía una materia que “solamente se estudia en una institución en la pequeña localidad rusa de Kelm: la enmienda de las cualidades humanas”.

Rav Simja Zisel decía a menudo que las observaciones de los Jazal (Sabios) eran estrellas situadas en lo profundo del universo celeste, y que la perspectiva ética del Musar era el telescopio que las magnifica y permite aprender de estas enseñanzas.
Estando aquel telescopio en sus manos, efectivamente, reveló mundos ocultos.


Kelm era símbolo de una incesante y penetrante demanda al espíritu!
Incesante - no en términos de tiempo, sino profundizando constantemente, más y más, en los sitios recónditos y los escondites secretos del ser interior del hombre.

La auto-disciplina en Kelm era legendaria.
Entre otras normas, se establecía un tiempo asignado en el día de cinco minutos de estudio de cierta materia, a fin de aprender a valorar el tiempo y aprender a concentrarse rápidamente en el estudio.
Era regla obvia en Kelm, que al lavarse las manos uno preparaba y llenaba la jara de agua para quien la utilizaría después...
Un visitante desconocido se olvidó su bastón en Kelm. Al volver a visitar la Ieshivá después de 13 años, el bastón estaba aún en el mismo sitio en el que lo había dejado...

Nada ni nadie podría interrumpir ni desconcentrar al Alter en su estudio. Y así enseñó que se conduzcan sus alumnos.
En cierta oportunidad, el conde a quien le pertenecía la provincia en la que estaba la Ieshivá en Grobin, tuvo una velada con sus colegas y relató orgullosamente acerca de la institución que había en su comarca, invitándolos a conocerla.
Los demás nobles, curiosos en verla, se dirigieron allí en sus carrozas aristocráticas que estaban atadas a muchos caballos y creaban una gran batahola.
La Ieshivá estaba rezando Kabalat Shabat, y ninguno de los alumnos se permitió distraer de su Tefilá siquiera para girar su cabeza y prestar atención a los huéspedes inesperados.

Kelm era el lugar en donde los pensamientos se traían a la superficie y estaban anclados solamente en la Torá.
“Elevemos nuestros corazones con las palmas extendidas” (Eijá 3:41). Esto sugiere la posibilidad de que podamos poner al descubierto todo lo que yace oculto en nuestros corazones.
“El hombre nace como asno salvaje” (Iyov 11:12): del “asno” inicial - se debe crear un “hombre”.
“Y Avraham alzó sus ojos” (Bereshit 22:4): incluso la elevación de los párpados debe ser el producto de un pensamiento estudiado y deliberado.

La conducta que lo caracterizó
En cierta oportunidad, Rav Simja Zisel debía hospedarse con otro Rav en una posada. La dueña, muy honrada por tener tan ilustres huéspedes, se acercó a ellos y los atendió con mucho esmero.
También comenzó a relatar sobre el quehacer de la posada: las vacas, las gallinas, los gansos, y el trabajo del campo. El colega de Rav Simja Zisel estaba sumergido en el estudio, mientras que Rav Simja Zisel prestaba atención a las palabras de la mujer.
Cuando partieron, la mujer no quiso aceptar pago alguno, pues sentía que le habían dado el honor de parar en su hospedaje.
Cuando emprendieron viaje, Rav Simja Zisel preguntó a su colega, si no sentía que había “robado” a la mujer: “al comentar sus problemas y dificultades, ella sentía un alivio y contención, mientras que tú ni prestaste atención. Pues entonces, has gozado de la comida sin abonar...”.

En otra coyuntura, un maestro local muy sufrido y amargado por las circunstancias de su vida comenzó a vociferar e insultarlo en público. Algunas personas quisieron apartarlo: “Déjenlo” - pidió Rav Simja Zisel, mientras prestaba atención a las injurias - “tiene razón... ¡sólo está descubriendo la verdad!”. Así también explicaba el pasaje (Tehilim 92:12): “‘cuando se levantaron en contra de mí quienes quieren injuriarme, mis oídos prestan atención’: aun si su intención es afrentarme, y el ofensor padece de aquellos mismos defectos - aun así, si lo que dice es correcto, deseo escucharlo pues eso tendrá una utilidad para mi crecimiento”.

Cuando caminaba por cierta calle de Kelm que había sido pavimentada por presos políticos que realizaban su trabajo forzado, meditaba acerca del sufrimiento que habían soportado aquellos presidiarios, cuestionándose cómo podía la gente caminar tranquila sobre aquel camino sin tener en cuenta aquella angustia.

Antes de entrar a su casa los viernes a la noche, permanecía unos instantes en la puerta concentrándose en imaginar el esfuerzo que había realizado su esposa para que la casa esté ordenada y la comida de Shabat preparada - y no ser ingrato...

A pesar de vivir mucho tiempo en la indigencia - escaseando la comida en su casa, padeciendo frío y con goteras en el techo - jamás se le escuchaba un suspiro, pues no quería incomodar a las demás personas con lamentos.

Rav Simja Zisel se fue de este mundo tal como había vivido.
Antes de morir, lavó toda su ropa y la distribuyó - limpia y planchada - a los pobres.
Después de hacerlo, débil y moribundo como estaba, saltó de la cama, para comprobar si, tal vez, su debilidad provenía de la pereza.
En sus últimos momentos, alguien le abanicaba y justo antes de expirar, reunió sus últimas fuerzas y dobló el abanico: no era suyo y temía que fuera dañado.

Entre sus alumnos se destacan muchos de los grandes de Musar de la siguiente generación: Rav Natan Tzvi Finkel de Slabodka, Rav Yosef Ioizel Horowitz de Novhardok, Rav Aharon Bakst, Rav Reuven Dessler (cuyo hijo Rav Eliezer Eliahu Dessler es el autor del clásico Mijtav M’Eliahu), Rav Najum Ziv, y Rav Hirsch Broide.

El legado
El Musar, en aquel entonces, era aún el patrimonio y la preocupación de pocas almas nobles y selectas, y todavía no había llegado a convertirse en un movimiento. Pero los alumnos del Alter de Kelm penetraron en las Ieshivot y las conquistaron.
Iniciaron una revolución. Introdujeron una nueva visión del mundo y estamparon a las Ieshivot un molde nuevo. Se introdujo un horario diario para el estudio de Musar en el plan de estudios de cada Ieshivá.

Se preocuparon por la designación en cada una de un Mashguiaj (una personalidad que estaría adjunta a quienes estaban al frente de la Ieshivá), cuya tarea sería dirigir un programa de pensamiento ético y se encargaría de supervisar el desarrollo de la personalidad y el comportamiento de los alumnos. Debería también pronunciar una clase de musar semanal al estudiantado de la Ieshivá en su totalidad, y se encargaría de la formación de grupos dedicados al estudio de Musar.
Sin embargo, estas innovaciones fueron aceptadas recién después de una larga y dura lucha.

Hoy en día, éstas ya no son novedades, sino que han sido adoptadas por todas las Ieshivot y se han convertido en parte de una tradición.
Antes de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, ya se observaba una jerarquía dual en cada Ieshivá: el Rosh Ieshivá, frecuentemente un discípulo de Rav Jaim Soloveichik sz”l de Brisk, dirigía los estudios de Torá en general, mientras que a su lado, se encontraba el Mashguiaj, muy a menudo un miembro del círculo de Kelm.
Y no pocas veces - y muy especialmente en las instituciones grandes e importantes - el Rosh Ieshivá estaba en la penumbra del Mashguiaj, siendo éste - y no el Rosh Ieshivá - quien ponía su sello personal en el carácter de los alumnos.

Aunque hubo variaciones en el tema, la escuela central del pensamiento en musar fue y permaneció en Kelm. El más destacado de los discípulos de Rav Simja Zisel fue Rav Ierujam haLeví Levovitz (1876-1936), el Mashguiaj de la Ieshivá de Mir.
Él desarrolló las perspectivas de su maestro, tanto en su amplitud como en profundidad y proyectó escribir una edición ampliada y comentada de las obras de R Simja Zisel. Su pensamiento abarcaba todos los campos y en Mir se le tenía una asombrosa estima y respeto. Rav Eliahu Dessler sz”l lo llamó “el más profundo pensador de nuestra generación”.

En el libro “Jojmá uMusar” nos transmitió muchas de sus enseñanzas. Varios de sus alumnos se instalaron en Israel en 1892, abriendo el “Bet HaMusar” en Ierushalaim, bajo los auspicios y con el apoyo de Rav Simja Zisel.

Rav Simja Zisel falleció el 8 de Menajem Av 5658 poco después de haber recitado el Shemá de la mañana. Murió mientras pronunciaba el párrafo “Ezrat avoteinu”.
En el funeral de Rav Simja Zisel, su amigo y colega Rav Eliezer Gordon, Rosh Ieshivá de Telz, dijo que aparte de la grandeza en la Torá, nunca había oído una sola palabra de Rav Simja Zisel que no estuviera relacionada con Torá e Irat Shamaim (Temor reverencial a D”s).
Rav Gordon dijo también que su compañero tenía un dominio en tres Sedarim (órdenes) de la Guemará tan claramente, que conocía cada comentario de Rash”í y palabra por palabra de Tosafot. También era docto y conocedor fluido en las cuatro secciones del Shulján Aruj y podría localizar cualquier Halajá dada dentro de ella con una precisión milimétrica.

Los últimos años de Kelm
Dos personalidades ilustres presidieron el horroroso capítulo final en la historia del glorioso Talmud Torá de Kelm. Eran los cuñados - yernos de Rav Najum Zeev Ziv sz”l - Rav Daniel Movshovitz sz”l (haShem ikom damó) y Rav Guershón Miadnik sz”l (Hi”d).
Rav Daniel era el hijo de Rav Moshé Guershón Movshovitz sz”l.. Nació aproximadamente en 1880 en la ciudad de Dubrava.Siendo joven, Rav Daniel era muy reconocido en los círculos de las Ieshivot. Sus compañeros de estudio en Slabodka incluían a Rav Aharon Kotler sz”l y Rav Najum Meir Tsibolnik-Karelitz sz”l (padre de Rav Nissim Karelitz shlit”a).
Siguiendo el consejo de Rav Ierujam Levovitz sz”l y Rav Eliyohu Lopian sz”l, Rav Daniel viajó a Kelm, donde había aprendido de su padre bajo cobijo del Alter.Rav Guershon Miadnik nació en 1888 en Lunenitz. Estudió Torá en Ieshivat Radin (del Jafetz Jaim) e igualmente fue Rav Ierujam, quien lo destinó hacia Kelm.

“La agudeza de Rav Daniel en el estudio era famosa. Fue excelso en todas las áreas de la Torá, y sin embargo, al mismo tiempo era tremendamente sencillo. Grandes Rashei Ieshivá y Talmidei Jajamim lo visitaban para hablar con él temas de estudio. Tan pronto empezaban formulando una pregunta en particular, Rav Daniel daría una sinopsis de la discusión que al respecto se tratara en la Guemará en cuestión, y todo quedaría claro”.

Rav Eljanan Wasserman sz”l (Hi”d), que dirigía su propia Ieshivá en Baranovich, tenía por costumbre pasar Iamim Noraim (Rosh haShaná y Iom Kipur) en el Talmud Torá de Kelm. Previamente, hasta el fallecimiento del Jafetz Jaim, solía pasar este período con su maestro en Radin.
En aquellos años, la frontera entre Polonia y Lituania estaba cerrada porque estaban en guerra, y el cruce de Baranovitch a Kelm era una misión compleja. Sin embargo, Rav Eljanan siempre lograba llegar a Kelm para los Iamim Noraim. Cuando se le preguntó porqué se ausentaba de la Ieshivá que él mismo dirigía para viajar a Kelm, contestó que tenía una tradición del Jafetz Jaim que “la puerta de entrada por la que atraviesan las Tefilot de este mundo, para ascender al Cielo - está en Kelm”.

Luego de Iom Kipur, Rav Eljanan visitaba Ieshivat Telz, que estaba cerca de Kelm y donde él mismo había estudiado en su juventud. “¿Por qué ‘acecha’ tanto a Rav Daniel?” - se le preguntó una vez en una de sus visitas a Telz.

Respondió Rav Eljanan:
“En la Haftará de Shabat Rosh Jodesh leemos: “Así dice Hashem: ‘Los cielos son Mi Trono y la tierra es el estrado de Mis Pies. ¿Cuál es la casa (lo suficientemente grande) que construirán para Mi y cuál es el lugar de Mi Reposo? Y todos estos (los cielos y la tierra) ha hecho Mi mano...’ - dice Hashem - ‘sin embargo, esto el lo que miro: al pobre y al de espíritu quebrado, quien tiembla ante Mi palabra’ (Ieshaiahu 66: 1-2)”.

“Esto significa que el Todopoderoso creó todos los mundos: los cielos y todo lo que contienen son Su Trono, mientras que la tierra con sus vastos océanos y profundidades no es más que estrado de Sus Pies.
Si nos preguntamos (puesto que tal inmensidad no es más que Su Asiento), ¿qué, entonces, tiene importancia a los ojos del Creador? ¿Con qué se ocupa Él mismo? ¿a qué se dedica su atención?”
“El profeta nos dice que es: “al pobre y al de espíritu quebrado, quien tiembla ante Mi palabra”.

D”s se ocupa de la persona que se disminuye a sí mismo, que se modera, que es humilde de espíritu, que teme a su Creador y se une a Él. Este es el tipo de persona en quien D”s centra Su atención y Sus pensamientos, dedicándose a todas sus diversas necesidades. Así es como el Todopoderoso se conduce respecto a Sus piadosos, con cada uno de ellos según su nivel”.
“Si D”s pasa Su tiempo con Rab Daniel, que es un ejemplo clásico de la clase de persona que el profeta describe, pues donde sea que Rab Daniel esté, allí hallaremos la Presencia de D”s y ahí es donde quiero estar”...

El último capítulo en la historia de la institución, llegó a su conclusión con la terrible matanza de todos los habitantes judíos de la ciudad de Kelm el 5 de Av 5701 (1941).
El Rabanim y sus familias se reunieron en el Talmud Torá y derramaron su corazón en Tefilá ante la Fuente de la misericordia. Pero... ¡los portales de los cielos se cerraron...!
Y en las puertas... estaban los asesinos...
Llevaron a todos los hombres mujeres y niños a la calle y los hicieron correr por la ciudad, mientras los empujaban y golpeaban duramente... ¿adónde? Al campo de la muerte.

Un testigo que escapó de una de las fosas en las que cayeron las víctimas después de que les dispararon, contó que dijeron el Vidui (la confesión) antes de emprender su último viaje. Después, cantaron Aleinu leshabeaj.
Los dirigentes del Talmud Torá marchaban a la cabeza: Rav Daniel, Rav Guershon y sus discípulos. Con ellos iba el Rav de la ciudad, Rav Kalman Beinishevitz (Hi”d). Los asesinos le dieron un Sefer Torá a Rav Guershon para que lo sostenga y cayó al pozo junto a él.

Se le dio permiso a Rav Daniel para dirigir las palabras de despedida. Habló acerca de santificar el Nombre de HaShem y sobre el deber de utilizar esta gran oportunidad de renunciar a la propia vida con amor, a fin de santificar a HaShem.
Mencionó la elegía que describe la muerte de los diez Sabios que fueron asesinados por los romanos, donde leemos que los ángeles clamaron: “¿Esta es la Torá - y su recompensa?”
Una voz Celestial respondió: “Si oigo un sonido más convertiré el mundo en agua. Se trata de un decreto de Mí: Acéptenlo, quienes se ocupan de estudiar la Ley”.
“¿Qué respuesta es esa, a la pregunta que se había formulado: (¿Es esta la Torá y su recompensa?)”.

El hecho es que en ese momento el mundo ya no tenía ningún mérito para seguir existiendo y debería haber sido aniquilado por completo. Puesto que el Todopoderoso había prometido no llevar a cabo otra inundación, los diez Sabios martirizados fueron elegidos para que sus muertes expíen por el mundo entero. Si los ángeles, con su argumento, impedían la aplicación del decreto, no habría nadie para expiar por el mundo y no habría otra alternativa que convertirlo en agua.
Con esto, el último shmuess (palabras de Musar) de la historia de Kelm llegó a su fin. Se enfrentó al alemán y dijo: “He concluido. Usted puede comenzar”.

Desde allí, marcharon a las fosas en el bosque, adhiriedo a HaShem y cantando “Adon Olam” y “Atá vejartanu”. El canto se hizo más fuerte a medida que cantaban: “Ashreinu ma tov jelkeinu ...”.

Los gentiles de la ciudad se quedaban asombrados, mirando la procesión. La calma y la tranquilidad con la que sus vecinos judíos marchaban hacia el horror final, eran totalmente incomprensible para ellos. También los asesinos quedaron atónitos por el cuadro, pero fueron totalmente ajenos a su esplendor espiritual, y en todo caso, no les hizo cambiar su plan.

Rav Dessler, en una carta extensa narró acerca de la vida y el fin de Kelm, entre varios conceptos que vertió en ella, expresó:
“La muerte de los hombres que viven plenamente con la verdad es diferente. La noción de destrucción no tiene relevancia para ellos. Su revestimiento externo se cae, pero su contenido interno sigue viviendo y perdurando, ya resume “su Porción Di-vina superior”. La capa periférica, tal como el manto del profeta Eliahu, se desvanece, pero lo que está impregnado de santidad, asciende al Cielo; ya no es más un atuendo - era y sigue siendo sagrado. Así también con el patriarca Iacov de quien dice que “no murió”: lo que ha absorbido la verdad no muere.
“Los ‘tzadikim’ (justos) son aun mayores en su muerte que durante su vida” - su contenido interior es mayor, sus enseñanzas son mayores, su vida eterna que está dentro de ellos”...

Mi padre, Rav Iosef Oppenheimer sz”l, fue alumno de Kelm durante medio año. Tenía allí una relación muy especial con su maestro, Rav Daniel Movshovitz sz”l, y siguió carteándose con él después de dejar la Ieshivá. Puesto que Rav Daniel falleció sin hijos, me puso a mí su ilustre nombre, en su memoria.

Daniel Oppenheimer

 
 
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